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En la reunión del jueves 7 de febrero repasamos el manejo de la tuberculosis miliar en pediatría, a propósito de un caso que se presentó en consulta. Se trataba de un niño de 3 años al que se le había hecho un estudio de contactos por tener un familiar con tuberculosis activa. No presentaba factores de riesgo. Tuvo una prueba de tuberculina positiva y un TC torácico compatible con patrón miliar. Se recomendó estudio de extensión con RM cerebral, estudio de líquido cefalorraquídeo, fondo de ojo, ecografía abdominal y estudio de inmunidad con serología VIH, inmunoglobulinas y complemento. También se realizó tratamiento antituberculoso con cuatro fármacos: isoniazida, rifampicina, pirazinamida y etambutol durante 12 meses.
Se revisaron las recomendaciones actuales de las diferentes sociedades pediátricas sobre el diagnóstico y tratamiento de la tuberculosis miliar. Aproximadamente el 2% de los paciente inmunocompetentes con tuberculosis pulmonar presentan una tuberculosis miliar, aumentando el porcentaje hasta el 20% en el caso de inmunodeprimidos o pacientes con afectación extrapulmonar. La mortalidad llega hasta el 15-20% y sin tratamiento suele ser mortal al año de evolución. Para realizar el diagnóstico es fundamental la sospecha clínica dado el amplio espectro de síntomas que puede presentar. Siempre es necesario realizar una prueba tuberculínica que se puede complementar con un análisis de interferón gamma si está disponible. Además se recomienda cultivar todos los fluidos sospechosos y hacer estudio de extensión abdominal, de sistema servioso central y fondo de ojo. Los tubérculos coloidales en retina son patognomónicos. La pauta de tratamiento suele ser la misma que para la tuberculosis no complicada, aunque en casos con afectación articular o del sistema nervioso central se recomienda ampliar la duración hasta los 9-12 meses. Sin embargo, esta recomendación está en discusión ya que no se dispone de estudios concluyentes.

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